domingo, 28 de agosto de 2011

BODAS CELESTIALES, GEMMA GALGANI 23 - 08 - 2011

 
 
Original en francés.
Canalizado: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
Traducción: Susana Milán
 
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Yo soy GEMMA GALGANI. En Unidad y en Verdad, mis Hermanos y mis Hermanas, vivamos una comunión.
 
... Efusión Vibratoria...
 
Vengo a vosotros, como portadora de la Vibración UNIDAD, a completar y reformular, en alguna forma, lo que he podido deciros ya concerniente a la Unidad de CRISTO. Vengo, más específicamente, a expresaros a través de mi Presencia, a través de palabras y a través de mi historia, lo que es y lo que representa en vosotros, el reencuentro con el CRISTO-MIGUEL el reencuentro con la Luz, el momento en que se realiza la Fusión. Vengo a expresar algunos elementos que os permiten por anticipado, si no lo habéis vivido aun, preparar la plataforma de este Reencuentro. Este Reencuentro que se ha anunciado desde hace mucho tiempo. Entonces, para tener la oportunidad de vivirlo muy pronto, yo me propongo poneros en Vibración y en palabras, este Reencuentro y esta Fusión, porque está inscrita en el porvenir de la Tierra, en un futuro muy cercano. Está inscrito en un momento muy particular de la Tierra, en el momento en que ésta aceptará vivir totalmente, su liberación, que será en el mismo momento en que los Velos, el último Velo, se rasguen totalmente, para cada humano.
 
También vengo para desdramatizar este instante que se ha anunciado de tales formas pero que es necesario volver a situar en el contexto de esas épocas pasadas. Mucho antes de mí, muchos profetas han tenido visiones. Pero recordad que esas visiones se inscribían incluso en este acto profético, en lo que era posible en esa época, ver y también describir, con las palabras de entonces. Por supuesto, las palabras han podido tomar en esos momentos, una connotación terrorífica, mientras que este Reencuentro, esta Fusión, es un momento que no puede ser terrorífico, desde el instante en que es reconocido realmente vivido en la Conciencia. Ese momento está en resonancia con un conjunto de mecanismos, tanto para cada uno de vosotros, como para la Tierra, como para el Sol e incluso todo el sistema solar y todos los mecanismos de la Luz Blanca. Es un proceso que no está aislado, es un proceso que no es particular para una persona, y no para otra. Simplemente, puede existir un desfase en el tiempo, para cada alma. Pero existirá un momento en que este Reencuentro no podrá ser negado y, esta vez sí, para la totalidad de la Tierra y de sus habitantes.
 
Entonces, vengo a hablaros de este Reencuentro para desempolvar, retirar los mecanismos de miedo, los mecanismos de aprensión, los mecanismos que pueden crear efectivamente, recelo en la mente y en la personalidad. Pero recordad lo que he dicho, si hay aprensión, solo puede ser antes, es decir ahora, en este espacio de travesía concreto: noche oscura del alma, sentimiento de no poder estar preparado cualesquiera sean las manifestaciones. Pero lo que yo voy a daros, a través de la experiencia de este Reencuentro, tal como yo lo he vivido, con mis propias palabras y tal como vosotros lo viviréis, cualesquiera que sean las palabras que le pongáis. Os va a dar e insuflar en vosotros, una esperanza. Esta promesa y esta esperanza no es ni un acto de fe ni un acto de espera sino haceros vivir (ciertamente por delegación, por el momento pero no obstante, acercándose a ese estado de Unidad) el Reencuentro y la Fusión con la totalidad de la Luz Blanca: en el momento en que el Velo no existe ya. Entonces, sea lo que sea que haya precedido y precederá, para cada uno de vosotros, este Reencuentro, cualquiera que sea el instante en que lo viváis, es necesario que os describa los efectos.
 
La primera cosa va a ser vivir un sentimiento de Fuego, un Fuego devorador, un Fuego intenso pero que no quema y sin embargo es un Fuego. Un Fuego que os va a tomar y parecerá como arrancaros (pero con un sentimiento de encantamiento) de vuestra vida, de vuestras referencias, de vuestras creencias, de todas vuestras ilusiones y de todo lo que compone la vida en su sentido más noble y el más simple. Ese Fuego va realmente, a dilatar vuestro cuerpo, dilatar vuestro Corazón. Vais a vivir el sentimiento real y bien presente, que ya no hay más lugar lo suficientemente grande en este cuerpo y en este pecho, para que el Corazón pueda vivir y Vibrar.
 
Paralelamente a ese Fuego devorador, se instalará lo que no puedo denominar mejor que una dulzura infinita. Una dulzura infinita que participa en ese sentimiento de encantamiento, de éxtasis, un poco como lo que podría describiros, por haberlo vivido y haber hablado, mi Hermana MA ANANDA en su vida encarnada.
 
Son momentos también en los que nada tiene más importancia que esto: ese Fuego, esta dulzura, esta explosión que es al mismo tiempo, una contracción. Un movimiento que va pues en los dos sentidos, que os encanta y que al mismo tiempo, crea esta noción de desgarro. Un Velo se desgarra, el cuerpo puede crujir, las orejas pueden crujir, la cabeza puede crujir. Realmente se produce un desgarro real. Algunos podrían llegar a decir incluso: “esto es un descuartizamiento”, donde cada célula del cuerpo, cada parte del cuerpo parece explotar, después se disuelve en ese Fuego, en ese Amor y en esa dulzura. Todo lo que constituía la contención de la persona, todo lo que constituía sus referencias, sus sensaciones habituales, su estado, no puede resistir ya, en ese momento. El Fuego continúa progresando, cualquier barrera desaparece. No sois ya ese cuerpo, no sois ya ese pensamiento, no sois ya esta conciencia, no sois todavía en absoluto Él, o Ella, esta Luz Blanca, ese CRISTO-MIGUEL pero percibís claramente que algo está a punto de pasar, que hará que nunca más, nada pueda ser como antes. Todos los Velos se rasgan, todos los encierros se rasgan pero vosotros vivís realmente, en ese momento, una experiencia que se llama mística, transcendental: el Samadhi, como dirían los Ancianos. Pero es un mecanismo donde ningún límite de lo que sea no parece existir y no existe ya realmente. Vosotros estáis como embargados, a la vez en esta expansión y en esta retracción. Ya no osáis emitir nada ordinario porque efectivamente, esta dulzura, ese Fuego, ese Amor, os pone en un sentimiento de algo inminente y urgente. Esta inminencia y urgencia no es del orden de lo ordinario. Corresponde efectivamente, a una situación de urgencia, como para aquellos de vosotros que hayan vivido a veces accidentes o acontecimientos que parecen dirigiros a vuestra muerte. Es el mismo proceso, salvo que ahí, vivís pertinentemente que no es la muerte sino la Vida lo que se despliega. Es la Vibración que no se parece a nada y que por lo tanto, os es tan familiar y tan desconocido.
 
Recordad esta paradoja, esta especie de contradicción entre lo Desconocido y que sin embargo, os es familiar. La conciencia está embargada, está alucinada. Hay un encantamiento, hay un Fuego, un Amor, de las manifestaciones extremas, a nivel del cuerpo y que os aparece en ese momento, como tan alejado de lo que vivís. Toda vuestra vida puede apareceros en ese momento, como una película que pasara a toda velocidad, o toda vuestra vida e incluso, a veces, todas vuestras vidas, en esta Matriz, pueden apareceros y desplegarse en el espacio de una milésima de segundo. En esa milésima de segundo, la Presencia se instala entonces más y más, preparando vuestra Fusión. La Alegría, si se puede expresar en cantidad, parece agrandarse hasta el infinito, hasta tocar el Cielo, hasta tocar el Sol. Y además, un sentimiento de vacío y de lleno, al mismo tiempo, está presente. Tenéis a la vez, miedo de perderos y al mismo tiempo, os perdéis con una delicia, con una Alegría que no puede existir sobre esta Tierra.
 
A veces pueden oírse voces, (ese no fue mi caso), en ese momento. Frases importantes, pronunciadas por una voz de una dulzura que no existe tampoco, en esta Tierra. Esta voz está llena de autoridad, llena de dulzura. Sería la síntesis de todas las voces de la Tierra que vosotros habéis podido oír. En ese indecible Amor que os posee, sentís que no sois más que Uno con esta voz, con esta Presencia, con esta Luz. Solo sois Uno y sin embargo sois todo a la vez. El sentimiento de ser desgarrado se hace un sentimiento de estallido y de pulverización total. Como si os hicierais miles de puntitos de Luz, que crepitan y que se agitan en todos los sentidos de la Conciencia y del cuerpo. El cuerpo se abre todavía más, acentuando entonces el desgarro, la rotura. Un Fuego que estaba ya presente, parece reforzar y parece querer dirigirse en línea recta hacia vuestro pecho, hacer estallar todo lo que se sitúa en el interior. En un momento dado no podéis distinguir o hacer separación entre lo que habla, la Luz Blanca y vosotros mismos. No sabéis más si sois vosotros o si sois la Luz. No sabéis ya si sois el Sol o si sois la Tierra. Y todo esto os importa poco, porque solo, esta dulzura y este Fuego son vuestra naturaleza, vuestra Esencia.
 
Entonces, en ese momento solo existe una idea (no es un pensamiento, no es algo reflexionado, es algo que nace así, en la Conciencia), una necesidad irrefrenable, que es de una evidencia tal, que nada puede llegar a contrariar esta ida ni incluso sopesar, ni juzgar ni incluso rechazarla: es fusionar totalmente con lo que está en curso. El Corazón continúa creciendo, el Fuego continúa disolviendo todo lo que no es esta Presencia, esta voz eventualmente, esta Luz, ese Fuego y esta dulzura. En ese momento la idea que domina, como he dicho, es fusionarse totalmente. No tenéis ganas más que de una cosa, esta idea es no existir en ninguna parte, haceros esta Presencia, esta Conciencia que es la vuestra.
 
Poco a poco, tomáis además totalmente conciencia que más allá de la propia idea, no puede ser de otra forma, que lo que encontráis está en vosotros por derecho, porque eso sois Vosotros. Ninguna cuestión puede emerger ya porque no existe ninguna cuestión, ni además ninguna necesidad de cualquier respuesta. Solamente hay lo que nuestros amigos orientales llaman esta Conciencia desnuda, esa Alegría indecible, esa Felicidad. No existe nada más que esto. Lo llaman: Sat Chit Ananda. Incluso si percibís otras cosas no habituales, no os interesan. Solo aspiráis a una cosa: fundiros de manera infinita en ello. La Alegría es una palabra muy débil. El Fuego también, es una noción muy débil y sin embargo es un Fuego. Pero ese Fuego devorador que sin embargo no quema, es un Fuego que vivifica y que crece por sí mismo, que consume literalmente todo lo que no es Él, al que decís: “sí”.
 
Entonces, para muchos de vosotros que habéis preparado este instante, no puede existir rechazo. Y además, muchos de nuestros Hermanos y Hermanas encarnados, que hasta el momento rechazaban cualquier noción de Espíritu, sucumbirán al Espíritu, más fácilmente por cierto, que algunos que lo buscan, en esta Fusión con CRISTO-MIGUEL, la disolución total está en marcha, la del ego. Vosotros no podéis en absoluto ser lo que habéis sido cinco minutos antes. No os reconocéis más en lo que erais sino que os reconocéis en lo que vivís, en ese momento. La Alegría crece. Esta Alegría confina un dolor exquisito. Este dolor no es un sufrimiento, es una Liberación. Es algo que vosotros reconocéis desde la eternidad.
 
En ese momento, tomáis conciencia de que sois esto y no aquello a lo que os habéis podido identificar hasta el presente. Vivís esta transformación final con una agudeza que no puede existir para la conciencia de la vida sobre la Tierra. Y por lo tanto, ese Desconocido en ese momento os es conocido. El Fuego, el Amor, la Alegría, el dolor, se mezclan en algo que no puede ser expresado en ninguna palabra. La Fusión mística se realiza entonces. Sois traspasados. Después de haber sido maravillados efectivamente, sois traspasados. Entonces, si todavía estáis interesados, aunque sea un poco, en lo que os traspasa, podéis percibir vuestro Ángel guardián, el Arcángel MIGUEL, o Lord METATRON en persona, que obran en vosotros o si no, lo que se llaman Jerarquías Angélicas (los Serafines, los Querubines) atareados en torno a vosotros.
 
Este es un casamiento, un matrimonio sin igual, en esta Tierra. Es un matrimonio que dura eternamente. No es un matrimonio que pasa por sus fases. Es un matrimonio con vosotros mismos. Porque vosotros sabéis que en ese momento, para vivirlo, no puede existir la mínima distancia, la mínima separación de vuestra Esencia con esta Luz, este Amor, este Fuego. Vosotros lo vivís en la carne. El alma se revierte completamente de todo lo que era su vida. Ella se abalanza en las llamas del Amor. En ese momento, el cuerpo no existe ya. Lo que sois ya no existe. Lo que erais unos minutos antes y cada minuto siguiente, no existe ya. No estáis ya sometidos a cualquier tiempo. No estáis ya sometidos a cualquier densidad. No estáis ya sometidos a cualquier límite y lo vivís. Y sabéis viviéndolo, que no es cualquier cosa que ha salido de vuestra cabeza, que es una suposición y que es verdaderamente la Esencia incluso de lo que es la Vida, la Esencia misma de lo que vosotros sois y de lo que son todas las formas de vida.
 
Un sentimiento extremo de ligereza aparece. La agitación y la calma se desarrollan al mismo tiempo. Sois a la vez esos millares de partículas estalladas, fragmentadas y sois, al mismo tiempo, la Totalidad reunida en una sola Luz Blanca, que disuelve absolutamente todo lo que no es Ella, todo lo que es Él.
 
La Alegría si es que es posible, crece todavía hasta hacerse intolerable. Y sin embargo, continúa creciendo. A cada instante que sigue al precedente, creéis que no puede ir más allá y sin embargo al minuto siguiente, llegará más lejos y aun más fuerte. La maravilla, el éxtasis: no sois más que eso. El desgarro de la ilusión está consumado. Tenéis conocimiento directo en ese momento, sin haceros la más mínima pregunta de lo que es Verdadero, de lo que es auténtico. Os hacéis inmensos en esta Conciencia. Y os hacéis muy, muy pequeños, un punto que no existe casi, en esta Tierra. Y cuanto más crecéis y más os alejáis de lo que creíais ser, hasta el instante precedente. Vosotros no sois más que un Corazón que Vibra, una Luz que palpita, un Amor que se hace cada vez más ardiente y cada vez más suave. Nada, en el cuerpo de carne puede existir que sea del mismo orden. Ninguna experiencia puede (en un momento dado o en otro, de lo que vivís) recordaros algo que habéis vivido. Desaparecéis totalmente y sin embargo estáis vivos como nunca. Vosotros sois todo el Universo, vosotros sois todas las Creaciones, vosotros sois todas las Criaturas. Todo esto se desarrolla en algo que parece no tener espacio ni tiempo y que, por lo tanto, engloba todos los tiempos y espacios. He aquí vuestro futuro.
 
Más allá de las palabras que he pronunciado, he puesto la Vibración más exacta. Porque lo que tengáis que vivir, en este cuerpo y en esta carne, es lo que la vida y la Luz os propongan, guardad en alguna parte, la memoria de mis palabras y de la Vibración que os he aportado esta tarde. Sabed también, y es la paradoja, que aunque no busquéis esto, y bien, es exactamente lo que viviréis.
 
Si tenemos tiempo, antes de que yo esté en comunión con vosotros todavía, durante el alineamiento, y si hay preguntas en relación a lo que acabo de explicar, os escucho con Alegría.
 
No tenemos más preguntas. Os damos las gracias.
 
Mis Hermanas y mis Hermanos encarnados, espero haber podido, más allá de las palabras, haber elevado una esquina del velo. Yo llevo el nombre de UNIDAD, que está en resonancia, como sabéis, a nivel del despliegue de la Luz, con el Espíritu, con lo que nuestros amigos orientales llaman el Atman. Recordad también, que esta Fusión y este Reencuentro no es nada más que el Reencuentro con vosotros mismos, a otro nivel, lo que es Verdad. Yo vuelvo muy rápido en vosotros, con todo el Amor y el Fuego de CRISTO. Hasta luego.
 

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